Parece que sea un tema de moda e incluso hay personas que les cueste un poquito hablar del tema que relaciona a la autoestima con ellas mismas.

Todo ser humano precisa de sentirse bien consigo mismo.

Claro que, hay bajones.

No todos los días son de color de rosa ni tampoco todos los días tienen porqué ser completamente grises.

Es algo que quiero que sepas y seas consciente. Pero OJO, también quiero que sepas que a mi en su día también me costó asimilarlo.

Creo que a estas alturas, no hace falta que te diga que lo complicado es lo que verdaderamente merece la pena.

Y es que, si fuera fácil ¿cualquiera lo haría no?

Y no únicamente eso, sino que yo considero que si la vida fuera fácil, sería algo más aburrida.

Ese toquecillo de complejidad es lo que le otorga un toque exótico, excitante y emocionante. ¿No estás de acuerdo?

La autoestima suelen decir que es un ingrediente básico y esencial para la propia supervivencia de nuestra psicología. Es mucho mejor sentirse cómodos, sentir que somos unos seres maravillosos a sentir todo lo contrario.

Aunque también hay que decir que es mucho más fácil sentir todo lo que está al lado contrario.

Cuando tenemos una buena autoestima, se refleja en nosotros mismos sobremanera. Mostrando de forma positiva nuestras aptitudes y capacidades en las diferentes áreas a las que nos exponemos a diario.

Es verdaderamente necesario aceptarnos y querernos a pesar de cualquier adversidad que se presente en el camino.

Por duro que parezca, es algo que nos ayuda afrontar el día a día con más fuerza.

Cuando somos conscientes de que nadie en este mundo es perfecto. Y que en la imperfección está la belleza, es cuando empezamos a comprender la grandeza tanto de nuestras virtudes como de nuestros defectos.

¿Qué es exactamente lo que ocurre cuando tenemos la autoestima alta?

  • Somos más objetivos.
  • Hacemos mejor uso de la intuición y percepción de las cosas.
  • Nos mostramos más seguros de nosotros mismos a diario con nuestra actitud.
  • Dirigimos nuestra vida tal y como queremos dirigirla sintiéndonos cómodos con nuestra toma de decisiones.
  • Desarrollamos una amplia diversidad de habilidades con entusiasmo, ganas y firmeza.
  • Notamos todo tipo de cambios que se experimentan en nosotros.
  • Nos mostramos totalmente capacitados para adaptarnos a diferentes entornos.
  • Aceptamos nuevos valores.
  • Rectificamos errores y caminos andados.
  • Trabajamos en nosotros, nuestro crecimiento y desarrollo personal.

Y entonces, ¿Qué pasa cuando la autoestima es baja?

  • Nos molestamos más en complacer a los demás haciendo exactamente lo que ellos nos dicen.
  • El qué dirán se convierte en uno de nuestros principales aliados.
  • Hacemos uso constante de nuestros propios prejuicios.
  • Nos mostramos rígidos ante nuestros propios valores.
  • Nos mantenemos estáticos.
  • Nos sentimos con frecuencia acorralados y amenazados.
  • Actuamos a la defensiva de forma recurrente.
  • Nos sentimos confundidos a la mínima.
  • No nos damos cuenta de si estamos cambiando para bien o para mal.
  • Vivimos en un bloqueo de crecimiento constante.

Si nos sentimos mayoritariamente identificados con la autoestima baja, debemos trabajarla de inmediato para modificar dicha situación.

Cabe destacar que cuánto más alimentemos esta negatividad, mayor será la dolencia.

Puede terminar afectándonos en todas las áreas de nuestra vida y hacernos perder muchas cosas que necesitamos y queremos.

Si estás en esta situación, te recomiendo encarecidamente leer el artículo que escribí hace pocas semanas con unas claves muy básicas para subir una autoestima baja.

Debemos ser conscientes de lo que nos rodea, de quien está ahí.

Valorar las pequeñas cosas que marcan la diferencia y querernos más.

La tristeza nubla tus objetivos y no te dejan ver lo increíble que eres. Así es que, trabaja tu autoestima y llévala a lo más alto.

Y tú, ¿cómo va tu autoestima?

Si queréis preguntarme cualquier cosa al respecto, os atenderé encantada. –Contáctame y charlamos

Un abrazo,

firma-omayra

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