¡Hola, luchadores!

Puede parecer tópico, pero todos tenemos propósitos que queremos cumplir cuando empieza un nuevo año y es que, sí… es precioso hablar de qué queremos lograr, de cuán importante es para nosotros y etcétera.

Pero, ¿hasta qué punto somos sinceros con nosotros mismos?

Hay una euforia que no dura todo el año, incluso me atrevo a decir que la euforia de los propósitos solo dura el mismo día en que se menciona y sí, me atrevo a decirlo porque no soy la única que lo menciona…

Y también porque yo misma lo experimenté.

Debes saber que los propósitos no están mal, es más, son necesarios. Pero OJO, solo surten efecto si les haces caso.

¿Qué cosas verdad?

Es algo que también parece tópico, lo sé. Pero es que no hay que olvidar jamás que no podemos únicamente visualizar y decir ‘quiero esto’ y ya está.

No podemos dejarlo pasar y no decretarlo y definir con fuerza eso que tanto deseamos, anhelamos…

¿Qué falta entonces?

Entre otras muchas cosas que ya he dicho por mi el blog a lo largo de esos dos años, y que continuaré repitiendo, uno de los ingredientes que no podemos saltarnos en la receta de la vida hacia el éxito, hacia lo que queremos, hacia, esa ‘estabilidad’ es la ACCIÓN.

Sí, la acción.

Si no nos movemos ¿qué pretendemos lograr?

Si no dedicamos tiempo a la formación ¿qué pretendemos aprender?

Si no decidimos crecer y desarrollarnos personalmente ¿cómo vamos a notar esos cambios que decimos que necesitamos?

¿Tiene sentido verdad?

Pero los propósitos más típicos son aquellos en referencia personal a, bajar de peso, dejar de fumar, aprender inglés u otros idiomas, viajar más, pedir un aumento, atreverse, aprovechar más el tiempo, aprender a gestionarlo

Y si e pongo, sale una lista verdaderamente interminable.

Existe una serie de afirmaciones que, se mencionan casi repetidamente entre los días 25 de diciembre y 1 de enero.

Son tan repetidas que hay personas que incluso se las saben de memoria porque ya es un ritual.

Lo que quizás no salga a pedir de boca, es el resultado final cuando concluye un año más y, comprueban que quizás una o dos cosas sí surgieron con éxito pero, las demás…. uyuy!

¿Vemos algunas de estas afirmaciones? ¿Sí?

Vamos.

¡Este año sí! ¡Voy a por todas! Este año lo haré sin distracciones

Afirmar esto en voz tan alta que incluso puedas sentir que te quedas sin voz y euforia no hará que sea una afirmación más verídica. Aunque así lo pueda parecer.

Sé que puede ser una declaración firme, que con tu deseo de superación y conclusión de aquello que tanto deseas, la mencionas pues, ves que frente a ti, tienes nuevamente 365 días para lograrlo.

Pero cuando lo afirmas con el sentimiento que mencionamos con anterioridad, si analizas que únicamente dura el primer día, o a lo sumo…. la primera semana, ¿qué esperas?

No lo menciones a los cuatro vientos, menciona que amas la vida a los cuatro vientos, no que vas a lograr algo que llevas tiempo queriendo.

Simplemente HAZLO. Haz que suceda.

¡Estoy de vuelta! Este año sí que siento buenas vibraciones…

Sí, a mi también me ha pasado…

Pero esa emoción eufórica no es distinta de lo que ya hemos mencionado.

Si este año sientes que lo has empezado bien, aprovéchate y saca de todo lo que sientes una lección y un aspecto a tu favor.

Comprueba que es lo que te aporte y ayude a avanzar y continúa por ese camino.

La verdad es que no tengo ni idea de cómo, pero lo haré

Si ya de por sí la afirmación es confusa, imagina que impacto tiene para tu mente.

Los pensamientos han de ser positivos desde que te levantas hasta que te acuestas.

Si llenas tu mente de confusión, jamás podrás saber de qué pasta estás hecho/a ni qué capacidad tienes para realizar las actividades que quieres hacer.

Si tienes pensado crecer, avanzar en tu proyecto, gestionar tu tiempo o estudiar para aprobar, sea lo que sea. NUNCA confundas a tu mente con que no sabes qué harás.

¿Cómo que no?

Harás todo aquello que te ayude a continuar avanzando sin prisa, pero sin pausa.

Todo aquello que te haga sentir una persona realizada.

¿Sabes aquello que dicen de que no compartas ciertos pensamientos y/o objetivos?

Pues aquí funciona igual.

No digo que no compartas tus propósitos, pero sí que lo hagas de forma moderada.

Que no te comportes de forma eufórica y midas tus acciones.

Que disfrutes en el camino de la vida hacia la consecución de lo que quieres y, que no olvides que hagas lo que hagas, siempre debe hacerte feliz.

¿De qué sirve hacer algo que te incomoda o no se adapta a tus necesidades?

Construir la vida que quieres no es un mero deseo, es un derecho.

Y sobre todo que no dejes de soñar, ni que nadie robe tus sueños. NADIE.

Esto es todo por hoy, luchadores.

Un abrazo,

firma-omayra

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